lunes, 15 de diciembre de 2025

 

Hace un tiempo se murió kare a quien quería mucho. A la distancia pues estuve casi veinte años sin verla. Nos volvimos a ver. Entre un punto y el otro, y en el medio veinte años, tuvo cinco hijos, yo dos. Seguía siendo enfermera. Yo de bancario a electricista. Nos seguimos viendo hasta que un día me cuenta por wa que la habían operado de un tumor canceroso pero no habían podido sacarle todo. Creo que la última vez que nos vimos fue en mi cumpleaños, en casa. Después el wa y otros mensajes de cómo andás y nunca más la ví. Me enteré por una ex novia y amiga de ella cuando murió.

Diego también murió. Pero antes que kare. De cáncer de... no me acuerdo cual, pero es fulminante. Páncreas. Me acordé. También me cuenta por wa. Tengo el bicho, me dice. Y me cuenta. Verborragicamente como era él en sus relatos. Sin parar ni respirar. Yo hacía tiempo que no lo veía porque me había enojado con él. Por un laburo. Hacía trabajar a unos pibes con lana de vidrio y no les daba los implementos de seguridad necesarios. Eso y un mensaje medio patotero sobre el trabajo que estaba haciendo yo. Yo – yo. Deje de ir a la obra. Y ahí nos distanciamos. Ni siquiera le conté que iba a tener una hija. Después de tantas cosas vividas durante tantos años. Y se cortó. Y después me cuenta del bicho. De este amigo y del otro y de esto y de lo otro también. Y como siempre me hablaba de tanta gente que me perdía. Como esas novelas difíciles de leer porque se suman a cada párrafo personajes nuevos.  Y el bicho. Y que quería que fuera a hacer un trabajo en una terraza a pleno sol. En verano. A morirme de calor. Y me di cuenta que solo quería que hiciera eso. Y me enojé otra vez. Y no me importó nada su bicho ni él. Y lo lamenté. Como lamento lo perdido. Lo humano lejano. Y se murió. Y me enteré por facebook. Por amigos de él. Que habían sido un poco amigos míos.  Pero un poco nomas. Que hablaban de los que lo habían abandonado en ese trance hacia el más allá. Eso era para mi. Y me dió pena haberlo dejado. Tendría que haberlo manejado de otro modo. Pero igual. Siempre hubo como una cercanía lejanía con él. Ni muy muy ni tan tan.

Y luego el chino. boludeo en facebook. voy a la página del chino. y lo saludan para el cumpleaños. el boludo de mi primer profesor de bajo y el bajista facho del grupo fundacional del rock nacional. y la mujer le contesta a las salutaciones que Guillermo había muerto a fines junio. esto era, su cumpleaños, a fin de setiembre. y la mujer les cuenta que murió en la calle, yendo al trabajo. Con Mónica su mujer, eramos amigos. Desde mis 13 o 14 años. Después se casaron con el chino y me hice más amigo del chino que de ella. y compartimos música. mucha música que grabábamos en casete. y hasta compramos un disco de mc tyner entre los dos que al final me lo quedé. y al teg. jugábamos al teg, hasta la madrugada, o pasándola. él contra mi. a matar o morir. fueron muchos años de compartir cosas con el chino. el ponja no le decía. hasta me invitaron a la casa del abuelo en el lago san roque. con pileta. me pase todos los días nadando todo el tiempo. Joven y flaco era. tengo fotos. una vez me contó que estaba medio caliente o enamorado o andá a saber que, con una compañera de laburo. y no sabía que hacer. no recuerdo como terminó eso. pero el chino siguió con mónica 44 años. y cuando me entero de su muerte empiezo a buscarlo en las redes. y siempre en las fotos serio. demasiado serio. no interactuaba mucho en las redes. pero lo que había me daba la sensación que estaba re podrido de su matrimonio. no se porque pensé eso. me surgió al ver las fotos y saber de sus 44 años. murió en la calle. y le hicieron la autopsia y saltó un problema en el corazón que no sabían que lo tenía. no se si sería muy grave o fue la causa. pero mónica cuenta, o me contó, porque le mandé mensaje con mi telefono e intercambiamos mensaje por wa, que fumaba mucho, que ni lo podía dejar y que encima tenía epoc. o sea, estaba podrido de su matrimonio. pero amaba a su hijo. quizas fue su refugio. se me ocurre todo esto. cuando era bebe Dante ellos tenía su bebe también. y por esa época nos dejamos de ver. quizas me rompió las pelotas su obsesividad. como padre no te podés poner a pensar en que va a ser cuando sea grande por como es el bebe. y no se si me enojé o que (soy de mucho enojarme, siempre) pero no nos vimos más y pasaron veinte o más años. y ahora se muere el chino y me contacto con mónica. le mando un wa y le cuento como ando y en que ando. en veinte años pasé por muchas cosas, o más bien, pasaron muchas cosas en mi vida. pero solo le cuento el hoy en diez minutos de audio de wa. y ella me contesta con un audio de diez minutos sobre lo maravilloso que es su hijo. me hinche las pelotas. solo queremos ser escuchados, escuchar al otro jamás. habiamos quedado en encontrarnos. el otro día me mando un audio por wa. ni lo escuché. lo borré directamente. ahora recuerdo que me contó mónica en su audio que el chino se había deprimido mucho por la muerte de un amigo. al parecer le pegó bastante eso. se había quedado un poco más solo? no lo se. tenía agendado el numero de telefono del chino como Guille. una vez le mande un mensaje a él en vez de a mi mujer que se llama Guille (por Guillermina) también. quizas anda a saber sino lo extrañaba y por eso el lapsus. un poco escribiendo esto y otro poco por el sacudón que sentí al enterarme de su muerte siento una gran tristeza. por su muerte y por habernos dejado de ver.

sábado, 5 de marzo de 2022

Recuerdo tener un bajo violín… nunca supe donde lo conseguí… lo cierto que que en san Benito al no poder tocar la batería tocaba el bajo… y como no sabía tocar nada y le tenía espanto a la música armónica… o sea… ala música que no fuera rítmica… igualmente tocaba el bajo… digitaba esos ejercicio… que vaya a saber de donde los saqué… cromáticos con los cuatro dedos en el mi… luego en la… así hasta el sol… de arriba abajo… para adelante y para atrás… luego seguí tocando el bajo… dejé la batería… la vendí a un conocido de mi hermano que vivía por bogota y campichuelo… que decía que lo que tocaban los weather era malo… no era jazz… era algo menor… luego le saque los trastes… y rellene los surcos con una masilla… y luego cuando compre o no se donde  conseguí otro bajo que fui mejorando día a día… se lo regalé a un pibe que conocía que trabajaba en el quiosco de revista del padre en santa fe y Anchorena… luego, cuando cobré mi primer sueldo en la caja, allá por julio agosto del 83, sekine, un luthier que vivía en avenida del trabajo y Emilio mitre mi hizo un mueble jazz bass, le puse micrófonos di marzio, clavijas schaller y puente schaller… todavía lo tengo… va a cumplir 40 años… es el mejor bajo que tuve y que tendré…

viernes, 17 de julio de 2020

lunes, 13 de julio de 2020



Me contó, una vez, hace ya mucho tiempo, que había nacido en la calle Santa Fe entre Canning y Araoz. Muy paquete y palermitano, ahora, o hace tiempo, que lo palermitano picó en punta y el snobismo le ganó al barrio, al Palermo sensible.

Clínica que paso de solar abandonado por años, a casa de electrodomésticos, a restaurant cool a vaya a saber que es hoy. Hace mucho que no paso por esa cuadra, me dice.



Su madre lo llevó, recuerda, una vez a la existente clínica a ver a los recién nacidos en la maternidad, y vidrio de por medio le dijo, señalando un cuna de plástico transparente entre tantas cunas transparentes: en esa estabas vos cuando naciste.



Ese recuerdo que evoca tiene el sabor del miedo. Todo lo materno tiene ese gusto. Será quizás el recuerdo que mal se recuerda por que es más lo que se cree recordar que la realidad recordada. Lo cierto que esa sensación tiñe lo materno.



Así me lo cuenta y no puedo más que preguntarle si todavía persiste esa impresión. Su muerte, dice, no aliviano ese dejo, que a veces lindó con el terror, pero la pesadez de su presencia se compensó con la liviandad de su ausencia.



Apoya su mano en mi hombro y me mira. Señala el sendero del parque. Nos levantamos y volvemos a caminar.



Hace frio.



domingo, 10 de noviembre de 2019



LA DERROTA

"Pienso que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota. En manejarse en ella. En la humanidad que de ella emerge. En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino, en la que se pueda fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados. En no ser un trepador social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar el primero. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de gente importante, que ocupa el poder, que escamotea el presente, ni qué decir el futuro, de todos los neuróticos del éxito, del figurar, del llegar a ser. Ante esta antropología del ganador de lejos prefiero al que pierde. Es un ejercicio que me parece bueno y que me reconcilia conmigo mismo. Soy un hombre que prefiere perder más que ganar con maneras injustas y crueles. Grave culpa mía, lo sé. Lo mejor es que tengo la insolencia de defender esta culpa, y considerarla casi una virtud".

PierPaoloPasolini